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Fueron meses de negra incertidumbre. Encontraremos, sin embargo, otros caminos. Luz en todas las ventanas de la casa. Incienso y vino en la estancia donde la abuela reza. Zozobras y lágrimas se irán. Nada impedirá que leves anclas. Ante la inmensidad del mar eres pequeño. Vibras con el ritmo de las olas. Intentas descifrar el divino mensaje. Dios estará contigo siempre, siempre. Ahora dirige tu mirada al infinito. Dios estará contigo siempre, siempre.
Cronista de Azcapotzalco.
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